Cuando pensaba que estaba mejor si vos, y empezaba a olvidarte, volvías a aparecer, y como una estúpida yo volvía a caer. Parecías una adicción pero se que era amor, amor del mejor. Y esa carita tan bonita ¿Quien la
rechazaría? . Yo no, no podía pero cuando todo estaba perfecto, o eso es lo que creía otra vez las olas derribaban mi castillo, ese de arena que construía una y otra vez.
Todas las mujeres tenemos tres objetivos fundamentales: conocer el amor de nuestras vidas, casarnos con el amor de nuestras vidas, y vivir hasta que la muerte nos separe.
Pero también dicen que para conocer al gran amor, primero hay que tropezar con unos cuantos idiotas, los cuales nos van a romper el corazón y la vida se encargara de rompérselos a ellos también, a su debido tiempo.
Con el tiempo adquirimos el famoso detector, para evitar a los chicos malos, a los tontos, a los mujeriegos, a los histéricos y a las mil y un tipo de personalidades que no nos convienen. Tal vez nunca nos demos cuenta que estamos tomados de la mano con la persona ideal, tal vez nos lleve toda la vida entender que ese alguien siempre estuvo ahí , al lado. Pero si un día lo miras a los ojos y te imaginas tu vida dentro de cincuenta años a su lado, definitivamente el es para vos.

