- Sí decides rendirte, recuerda por lo que estás luchando

No voy a dejar que se me escape tu amor, que tus besos se los regales a alguien más, que mires a otra persona con los ojos con los que me mirabas a mí, que pronuncies dulces palabras en un oído ajeno.
No voy a soltar, no me voy a rendir...
Pero esa soy yo, amor... ¿y tú? ¿tú que harás por mí?
No voy a soltar, no me voy a rendir...
Pero esa soy yo, amor... ¿y tú? ¿tú que harás por mí?
- Me dedicó esa sonrisa traviesa y abierta que me hacía contener el aliento y me paralizaba el corazón. No podía concebir que un ángel fuera más espléndido.
Y no quiero engañarme, no quiero mentirme una vez más, desde hace mucho por ti suspiro. Y más DESDE ESA NOCHE, donde intercambiamos alma, caricias y pensamientos. Yo quiero darte todo, todo poquito a poco, sin prisas, pero no quiero pausas. Acércate esta noche DE NUEVO, prometo regalarte algo mejor que la anterior.
Somos el cuento sin terminar, un mar de recuerdos dejados en el olvido y un sentimiento que se quedó dormido en la promesa del ayer…
Somos lo que se quedó guardado en un cajón, la sonrisa cómplice, el abrazo eterno, lo que pudo ser, pero nunca pasó, la ilusión oculta, el camino incierto, el dolor secreto y la hora de espera.
Somos lo que no se define con simpleza, porque nunca pudo pensarse claramente.
Somos lo que fuimos, lo que pudimos ser y lo que somos, no somos nada y podemos serlo todo.
Somos lo que se quedó guardado en un cajón, la sonrisa cómplice, el abrazo eterno, lo que pudo ser, pero nunca pasó, la ilusión oculta, el camino incierto, el dolor secreto y la hora de espera.
Somos lo que no se define con simpleza, porque nunca pudo pensarse claramente.
Somos lo que fuimos, lo que pudimos ser y lo que somos, no somos nada y podemos serlo todo.





